
Su congregación es cada vez mayor. Inicialmente, solo tenía 13 miembros, pero actualmente posee más de 4000 monjas.
En Argentina, las Hermanas Misioneras de la Caridad establecieron su primera sede en Zárate, en 1978. Inicialmente, se cuidaban a ancianos, pero luego se recogieron a unos 50 niños. Más tarde, las seguidoras de la Madre Teresa fundaron otro hogar en Frontera, provincia de Santa Fe, y un centro para madres solteras en la localidad bonaerense de Beccar, cuidando también discapacitados y ancianas. El hogar, dirigido por la hermana Carla, se encarga asimismo de repartir alimentos entre las familias carecientes de la cercana villa de La Cava, con la ayuda de sacerdotes de la zona y de asistentes. Cada fin de año, las hermanas juntan grandes cantidades de alimentos y los reparten, a modo de regalos de Navidad.
Aunque ya hay aspirantes argentinas, todas las misioneras que se encuentran en nuestro país han venido de la India. La orden recibe donaciones privadas y de empresas, pero no son suficientes para su constante labor. Muchas veces deben recurrir a la ayuda de otros centros, principalmente de los Estados Unidos. Uno de los últimos de los hogares de la orden fue fundado el 18 de julio de 1997, en Benavídez, conocido como Hogar Betania. Allí se atiende a enfermos terminales de sida.
El proceso de beatificación de la Madre, comenzó dos años después de su muerte gracias a una dispensa papal para no tener que esperar a que transcurrieran cinco años desde su deceso, como establece el Derecho Canónico.
La reconocida misionera ha inspirado varias conmemoraciones. Fue nombrada patrona en iglesias, y su nombre figura en estructuras, plazas, escuelas, fundaciones u otras instituciones. Hay un espacio conmemorativo y museo que se inauguró en su ciudad natal.
En Albania hay placas, nombres de calles, hospitales,hasta un día en su memoria.


